UN PROCESO MEDITATIVO

La superficie se desnuda en un proceso meditativo que se crea línea a línea. En este momento tan personal con el material  logro entender la singularidad de la técnica que escogí y como todos los elementos deben convivir en sincronía. En este proceso coinciden un sinnúmero de matices pero cada uno es escogido de forma tal que cada línea de color se pare una al lado de la otra en una estrecha relación. El color como herramienta, a grandes rasgos, crea una atmosfera pero es  la combinación que me permite crear una narrativa. De la misma manera, del ritmo de la manufactura nace un patrón el cual en su repetición refuerza el mensaje del ir y venir de las emociones. Son las diferentes capas de proceso que recrean la complejidad de las emociones entendiendo su tiempo y movimiento. En consecuencia la lectura de la pieza no ocurre en un solo momento, esta se revela en las diferentes instancias que la persona se relaciona físicamente y desde su propia experiencia.